domingo, 13 de mayo de 2012

es tu decisión al fin


Es tu decisión al fin
Eso es quizás lo que uno normalmente escucha de las personas que por una cosa o por otra, quieren persuadir a la realidad del otro a que se ajuste su propia realidad, a sus intereses y sus frustraciones… recuerdo a esas personas que se enojan o les da rabia lo que uno hace, no por contraposición ideológica o moral… sino que les da rabia ver hacer lo que ellos mismos hacen. Me hace pensar que hay personas que delegan eternamente responsabilidades morales, no hay momentos en los cuales se hagan cargo anímico de ningún error, de ningún mal que han hecho, ningún pesar o responsabilidad sobre lo verdaderamente importante que es el convivir con el otro… mas bien siempre terminan echando  la culpa a los demás, de todos los errores que cometen y viven delegando errores y responsabilidades… de la misma manera que habrán o siguen haciendo en su entorno o ceno familiar… allí donde nace la matriz de enseñanza, ahí donde se forjan las características primarias de un individuo, ahí donde seguro a ellos les echaban la culpa de todo… de la separación, de los golpes, de los gritos…
Hoy son ellos quienes reproducen esta práctica terrible, hoy son ellos quienes se encargan de señalar con el dedo por errores propios.
Lo peor es pensar en que los errores son individuales, porque si no uno viviría en una constante abstracción, quizás eso nos quisieron hacer creer en algún momento… que la culpa es solo de uno… que no hay coyuntura, que no hay errores de a dos, que no hay errores colectivos.
Entonces cuando hablo de errores propios, hablo de errores colectivos, errores que uno comete gracias a una coyuntura, coyuntura que esta llena con mas personas, recordemos esa frase –el hombre como ser social—los errores son acumulación de experiencias puestas en practica de mala manera, es la acumulación de bagaje citado erróneamente…
Entonces yo me hago cargo cuando me señalan, pero a veces nunca voy a saber porque lo hacen. Y siempre voy a argumentarme cuando tenga que hacerlo, y cuando no valga la pena solo voy a seguir adelante. Hay cosas que no tienen solución. Solo aceptación, solo un duelo, y el paso del tiempo que borra  y  va salando todas las heridas.